Y es que a medida que crecemos, nuestra única adicción es la frustrante indecisión.
Seguidores
martes, 2 de agosto de 2011
Anoche..Anoche volví a recordarte,pero te juro que fue sin querer, yo no quería, pero ahí apareciste,realmente realista si quieres que te sea sincera.
Tampoco fue mi culpa, simplemente leía de nuevo, sentada en ese gran y solitario sofá, echo para tantos, y soportando a tan pocos.
Fue accidentalmente,cuando encontré aquella corta frase en aquel enorme libro, y mil y un recuerdos, dispararon , así, sin piedad mi mente, y cuando tu figura inútilmente realista se acercaba a mí, provocando una vez más, ese jodido desbocar, esa jodida agitación en el pecho.
Las palabras están echas para herir.
Eso me dijiste, ¿recuerdas?
Y de eso nos dimos cuenta, créeme, yo si me di cuenta.
Finalmente, he de confesarte que he aprendido a convivir sin herir, sumida en el silencio, porque solo así siento, que es una manera de rectificar, o de perdonarme a mí misma.
Pero, ya no estás aquí, a veces pienso (ya no de manera tan accidental) si habrás cumplido tu sueño, el de la Antártida, o el de escribir tu propio libro, libro que no leeré.
Porque simplemente, las palabras están echas para herir, las tuyas (y la mías, no me excluyo) sí.
Y ahora vuelvo a mi silencio, a mi libro, a mi vida y a mi soledad, ya tendré tiempo para recordarte mañana
Abandono tu recuerdo por esta noche, querido.
![]() |
| Hasta pronto. |
sábado, 25 de junio de 2011
Llovía fuertemente, y la manta no llegaba a sus dedos de los pies,tiritaba.
Habíamos buscado las mil y un maneras de huir de aquella casa, de aquella vida, de aquella situación.
La calefacción brutalmente destrozada,(tal vez los años, las ratas nunca abandonas,supongo), y las llaves..se las había llevado Clarise, ¡Cómo si así solucionase algo! ¿De verdad creía que pasar frío encerrados en una habitación bastaría para si quiera mirarle?
Pues si, bastaba, lo hacía con el rabillo del ojo, que siempre creí que era de un gran funcionamiento.
Sus labios habían pasado de un rosa suave a morado, ahora esta despeinada ( de tanto meter la cabeza bajo el almohadón) y su camisón...Era imaginario, porque solo llevaba aquella manta corta,que dejaba ver sus dedos de los pies.
Supongo que ella también me miraba con su rabillo del ojo, porque se reía cada vez que me rascaba la cabeza, disimulando el frío y creyendome fuerte.
Entonces, rompió aquel extraño y frustrante silencio.
-Si somos dos, obtendremos en unos diez minutos, algo de calor,calor mutuo, deja tus odios a un lado y ven a calentarte, no te sienta bien ese color en los labios.
Llevaba razón, necesitaba calor, mucho calor, de su calor.
Me acomodé a su lado, y me tapé lo que pude con aquella pequeña manta, aún si haber hablado.
Y así repentinamente, comenzó a reirse, me cubrío con la manta y bajo ella me besó.
Si , el calor mutuo igual que el tabaco, puede ser peligroso.
Pero igualmente, con los pies fríos, nunca se piensa bien.
Habíamos buscado las mil y un maneras de huir de aquella casa, de aquella vida, de aquella situación.
La calefacción brutalmente destrozada,(tal vez los años, las ratas nunca abandonas,supongo), y las llaves..se las había llevado Clarise, ¡Cómo si así solucionase algo! ¿De verdad creía que pasar frío encerrados en una habitación bastaría para si quiera mirarle?
Pues si, bastaba, lo hacía con el rabillo del ojo, que siempre creí que era de un gran funcionamiento.
Sus labios habían pasado de un rosa suave a morado, ahora esta despeinada ( de tanto meter la cabeza bajo el almohadón) y su camisón...Era imaginario, porque solo llevaba aquella manta corta,que dejaba ver sus dedos de los pies.
Supongo que ella también me miraba con su rabillo del ojo, porque se reía cada vez que me rascaba la cabeza, disimulando el frío y creyendome fuerte.
Entonces, rompió aquel extraño y frustrante silencio.
-Si somos dos, obtendremos en unos diez minutos, algo de calor,calor mutuo, deja tus odios a un lado y ven a calentarte, no te sienta bien ese color en los labios.
Llevaba razón, necesitaba calor, mucho calor, de su calor.
Me acomodé a su lado, y me tapé lo que pude con aquella pequeña manta, aún si haber hablado.
Y así repentinamente, comenzó a reirse, me cubrío con la manta y bajo ella me besó.
Si , el calor mutuo igual que el tabaco, puede ser peligroso.
Pero igualmente, con los pies fríos, nunca se piensa bien.
sábado, 18 de junio de 2011
Tocas fuerte en mi ventana, que se encuentra cerca de la tuya.
Pese a ser las tres de la madrugada, no puedo evitar esa sensación espinoza en mis brazos,no he tocado ningún enchufe, SHIT.Escalofríos...
Entra, que ya se que va a pasar, y te recibo con los brazos abiertos.
Si, desabrochame el sujetador, y juguemos un rato entre mis sábanas, que ya las conoces bien, no vas a perderte.
Llámame por mi nombre, no me hables de princesas, que yo lo único que necesito es un poco de silencio y algo de satisfacción a tu lado.
Pero ni se te ocurra callarte los te quiero,que siempre son bienvenidos.
Resulta realmente extraño replantear esta situación, ¿sabes?
Apareces y desapareces de mi cama tan rápido como me desnudas con la mirada al verme, así sin decir adiós.
Déjame clavar mis dedos en ti, siente como se para el tiempo,ahogate en mi suspiro, pues yo ya me ahogo con tus besos.
Sí, acabo de tener una subida de azúcar a mi cabeza, y como ha bajado tan repentinamente, no seguiré con este texto.
Apareces y desapareces de mi cama tan rápido como me desnudas con la mirada al verme, así sin decir adiós.
Déjame clavar mis dedos en ti, siente como se para el tiempo,ahogate en mi suspiro, pues yo ya me ahogo con tus besos.
Sí, acabo de tener una subida de azúcar a mi cabeza, y como ha bajado tan repentinamente, no seguiré con este texto.
viernes, 27 de mayo de 2011
En el momento de goteras.
El mar estaba furioso y el cielo lloraba.
El paseo principal,desierto.Ni un alma pero allí estaban ellos, ella,con aquel vestido rojo de flores y las manos vacías,y él desplomado en el suelo con un caro esmoquin empapado, pero el no se movía.
Quien la hubiese observado no hubiese percibido que acompañaba al cielo en su llanto. Ni el día ni su vida iban a su favor.
Su cara empapada,sus suspiros entrecortados...
Aceleraba el paso a medida que se acercaba al puente, decidida.
Podía oír a las olas discutir, el viento y las gotas de agua golpeaban su cara con ferocidad.
El paseo principal,desierto.Ni un alma pero allí estaban ellos, ella,con aquel vestido rojo de flores y las manos vacías,y él desplomado en el suelo con un caro esmoquin empapado, pero el no se movía.
Quien la hubiese observado no hubiese percibido que acompañaba al cielo en su llanto. Ni el día ni su vida iban a su favor.
Su cara empapada,sus suspiros entrecortados...
Aceleraba el paso a medida que se acercaba al puente, decidida.
Podía oír a las olas discutir, el viento y las gotas de agua golpeaban su cara con ferocidad.
Quedaba menos.
Sus huesos entumecidos ya del frío,su ligero temblor, la impedía ahora caminar tan deprisa.
Recordaba cuando reía, cuando cantaba, cuando sentía.
Recordó aquella musiquilla de la que nunca se hubiese podido olvidarse.
Aquella que la había acompañado siempre. Pero ahora solo era una triste melodía que la invitaba a seguir más y más.
Caminó más tenebrosamente.
Podía sentir ahora el tacto rugoso de aquel puente ancestral,tan grande.
Y...Frío.
Ahora el cielo dejaba de llorar.
Todos estaban de acuerdo.
La brisa solitaria golpeó su cara con fuerza, llevándose consigo el último suspiro que le quedaba.
El último antes de subir al puente,antes de saltar,antes de volar, antes de reír, antes de morir.
No se escuchó su cuerpo caer a aquel furioso mar.
La inmensa tormenta no lo dejó escuchar,pero si la ayudó a marchar.
A marcharse para siempre.
No sin dejar de escuchar aquella musiquilla pegadiza que ahora resultaba tan angelical.
Fdd:
Una chica en una tarde melancolica.
Y una vez más,con otro escrito carente de sentido.
Caminó más tenebrosamente.
Podía sentir ahora el tacto rugoso de aquel puente ancestral,tan grande.
Y...Frío.
Ahora el cielo dejaba de llorar.
Todos estaban de acuerdo.
La brisa solitaria golpeó su cara con fuerza, llevándose consigo el último suspiro que le quedaba.
El último antes de subir al puente,antes de saltar,antes de volar, antes de reír, antes de morir.
No se escuchó su cuerpo caer a aquel furioso mar.
La inmensa tormenta no lo dejó escuchar,pero si la ayudó a marchar.
A marcharse para siempre.
No sin dejar de escuchar aquella musiquilla pegadiza que ahora resultaba tan angelical.
Fdd:
Una chica en una tarde melancolica.
Y una vez más,con otro escrito carente de sentido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
